Pret a porter en arquitectura

La alta costura de la moda se desarrolló siempre para distinguir la posición social y el poder económico de las clases altas de la sociedad europea.

La constante en sus expresiones creativas han sido los trajes exclusivos y a medida, confeccionados con artesanía por un ejército de modistos al servicio de la obra, a ser lucida, por supuesto en una única ocasión.

Al mismo tiempo que Le Corbusier, Frank Lloyd Wright o Mies, Coco Chanel ya a principios del siglo pasado inició  una ruptura con la opulencia de la Belle Époque, a través de  una producción que desde el diseño habría de cambiar al mundo:  La democratización del vestir, poniendo “glamour” al alcance de todos. 

Su producción en serie no sacrifica elegancia ni encanto, priorizando sencillez y comodidad. Es el nacimiento de la moda “pret a porter” ( listo para llevar) que viste al mundo y que de alguna manera rompe barreras y acerca diferencias.

En arquitectura también históricamente se ha distinguido  significantes obras de alta costura apoyadas en artesanía  e individualidad, realizada en procesos largos y engorrosos más propios de la producción orfebre, y que sirven para representar la imagen de personas o instituciones a las que  posicionan.

El compromiso ético y las dinámicas sociales y económicas de hoy, invitan a revisar estos valores. La clase media Paraguaya, en proceso de crecimiento y consolidación en los últimos años, ha encontrado respuestas democratizadoras en el celular, y a falta de transporte público de calidad, en las motocicletas. No obstante, desde la arquitectura no ha recibido proposiciones convincentes.

Es menester acercar la arquitectura a más personas, sin perder un ápice de compromiso ambiental y urbano, con soluciones que la alejen de la representación escenográfica de egos. 

Consecuentemente, producir espacios que  inspiren y promuevan  relaciones, en una nueva re-evolución del tipo “Pret a porter”,  es nuestro desafío.

carlos a jiménez
arquitecto